Entre regresos esperados, debuts contundentes y apuestas artísticas ambiciosas, 2025 dejó una lista de álbumes que dominaron playlists, escenarios y conversaciones durante todo el año.
El 2025 fue un año especialmente fértil para la música. Con lanzamientos desde distintas latitudes, regresos largamente esperados y una fuerte consolidación de la música en castellano, la escena global vivió una etapa de creatividad intensa. Pop, rock, urbano y propuestas inclasificables convivieron en discos que no solo sonaron fuerte, sino que también dejaron huella.
Uno de los lanzamientos más resonantes fue No vayas a atender cuando el demonio llama, de Lali, un álbum que confirmó su lugar como figura central del pop argentino. Con una propuesta audaz, respuestas directas al hate y colaboraciones con Duki, Dillom y Miranda!, la artista presentó un disco tan provocador como sólido.
En el plano internacional, Lady Gaga volvió a dar una clase magistral de pop. Con Abracadabra como estandarte y un show impactante en Brasil, la cantante reconectó con la esencia que la llevó al estrellato. “Volver al pop que mis primeros fans amaban” fue el objetivo declarado, y el resultado estuvo a la altura.

El costado más crudo y emotivo llegó de la mano de Milo J, quien presentó un disco honesto y profundo, atravesado por colaboraciones tan diversas como Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa (desde archivo), Trueno, Nicky Nicole y Soledad. Una obra que apostó a las raíces sin resignar riesgo artístico.
Desde el Caribe, Bad Bunny llevó a Puerto Rico al centro del mapa musical global. Su nuevo trabajo puso en primer plano las tradiciones de su tierra, con una identidad tan fuerte que incluso la portada del disco se volvió un manifiesto cultural.
Otra de las grandes sorpresas del año fue un álbum que combinó impacto visual y discurso crítico sobre la industria musical. Una obra que desafió convenciones, incomodó y dejó claro que el pop también puede ser un espacio de confrontación y reflexión.
El 2025 también encontró a Rosalía explorando territorios cercanos a lo espiritual y lo clásico, con una propuesta que fusionó mística, experimentación sonora y confesiones personales. Un disco que fue celebrado incluso por figuras como Björk.
El rock tuvo su rescate de la mano de Airbag, con los hermanos Sardelli reafirmando su identidad: guitarras al frente, estribillos coreables y una energía que se sostuvo tanto en el estudio como en vivo.
En el pop global, una de las artistas más influyentes de la última década regresó con un trabajo introspectivo, revisando los claroscuros del éxito y la fama, y proyectando su futuro artístico con una mirada madura.
Por su parte, Miranda! volvió a brillar con El Nuevo Hotel Miranda!, un álbum cargado de melodrama, guiños ochentosos y colaboraciones que encajaron a la perfección con el ADN del dúo, reafirmando su lugar como referentes del pop argentino.
Finalmente, la escena internacional sumó otro hito con el nuevo disco de Taylor Swift, que combinó melodías pop con aires setentosos, ironía sobre los vínculos amorosos y una polémica que acompañó cada lanzamiento.
