Cada vez más jóvenes eligen ver contenidos doblados en lugar de subtitulados. La comodidad, la identificación cultural y la adaptación a modismos locales explican un cambio que ya impacta en las plataformas de streaming.
La preferencia por el doblaje frente a los subtítulos dejó de ser una elección marginal y se transformó en una tendencia consolidada en el consumo audiovisual. En los últimos años, especialmente entre las nuevas generaciones, esta modalidad ganó protagonismo impulsada por hábitos digitales más dinámicos y por una mayor cercanía cultural con las versiones localizadas.
Según un informe de Deloitte, el 72% de los espectadores de entre 18 y 34 años prefiere contenidos doblados antes que subtitulados. En América Latina, la inclinación es aún más marcada: seis de cada diez usuarios de plataformas de streaming optan por escuchar las voces adaptadas a su idioma local.
Este cambio de comportamiento llevó a que servicios como Netflix, Disney+ y Prime Video reforzaran su inversión en doblaje profesional. A diferencia de etapas anteriores, en las que predominaba un español neutro, hoy se apuesta por acentos regionales y modismos propios de cada país.
En Argentina, este enfoque se traduce en producciones que incorporan un castellano rioplatense, generando mayor identificación con el público local. Series populares como Stranger Things son ejemplo de esta estrategia, que busca reducir la distancia cultural entre la obra original y el espectador.
Para el sociólogo cultural Martín Becerra, el fenómeno va más allá de la comodidad: “El doblaje funciona como una mediación cultural que permite apropiarse del relato sin la barrera del idioma”. En ese sentido, la localización no solo facilita la comprensión, sino que también vuelve a las historias más cercanas y emocionalmente accesibles.
Así, el crecimiento del doblaje refleja un cambio profundo en la forma de consumir contenidos audiovisuales, donde la experiencia inmediata y la identificación cultural pesan cada vez más en las decisiones del público.
